18 enero, 2012

RECUERDOS MUSICALES 2011

No pretendo hacer una lista de lo mejor del año, ya que el panorama musical me resulta totalmente inabarcable. Solo he escogido de entre los discos editados en el 2011 que he tenido tiempo de escuchar aquellos que más me han hecho disfrutar. Sin ánimo de resultar exhaustivo ni riguroso y sin orden de preferencia aquí les dejo unas cuantas recomendaciones esperando que no caigan en saco roto.



THE DRUMS | PORTAMENTO
Cuando con tu primer álbum te consideran la revelación del año, con el segundo te la juegas. Es el disco de la verdad, el que sirve para distinguir la fruta de temporada del pan nuestro de cada día. A pesar de ciertas disputas internas que les llevaron al borde de la separación, su sonido  no ha variado demasiado. Tampoco hacía falta, porque es algo que forma parte de su encanto. Permanece ese gusto por la reverb que le confiere a las canciones una atmósfera de ultratumba, como si Martin Hannett (genial productor de bandas como Joy Division o New Order, cuya contribución al sonido Madchester fue decisiva) manejara las teclas desde la pecera de un Olimpo consagrado a los grandes del pop ( ¡Toma frase rimbombante! Tengo que dejar de leer el Rockdelux). Pero ese sonido que lleva al oyente directamente a un pasado memorable no sería más que un envoltorio vacío, si no sirviera para sustentar unas canciones maravillosas, cargadas de inspiración melódica y de sentimiento. ¿Sería demasiado pedir que mantengan este ritmo de producción que les ha llevado a entregar dos discazos en dos años?





LA CASA AZUL | LA POLINESIA MERIDIONAL
A muchos, el nombre de Guille Milkiway no les dirá nada, aunque recordarán aquella canción paródica llamada "Amo a Laura, pero esperaré hasta el matrimonio" que compuso para una campaña publicitaria de la MTV. Quizá algunos de vosotros le vierais recogiendo el Goya a la Mejor Canción ganado con toda justicia gracias al tema principal de la película Yo, También. En su discurso de agradecimiento pidió perdón a los fans por aquel cambio de género, una rumba setentera. Pero, a pesar de sus disculpas, ya ni siquiera se le puede considerar un placer culpable por recurrir a géneros populares tan denostados y desfasados como el mencionado, la música disco, el sonido Philadelphia, el lounge o el chicle-pop porque lo hace con tal brillantez y con tal conocimiento de causa que resulta demasiado fácil defender la calidad de su propuesta musical. Sin embargo, la alegría que transmite su música contrasta con unas letras que hablan de depresión, suicidio, decepción, ansiedad, crisis de la vieja Europa y demás neuras. El mismo Guille ha dicho que este disco es un alegato a favor del escapismo. Nos invita a la gran evasión a través de la música. Pero creo que aquellos que necesitan reafirmar su virilidad a través de sus gustos musicales no están invitados. Menos mal que otros estamos seguros de nuestra condición sexual y, al no tener esos problemas de identidad, podemos disfrutar de cualquier tipo de música sin ningún complejo.



TOM WAITS | BAD AS ME
Alguien puede pensar: ¿qué coño hacen Tom Waits y La Casa Azul en la misma lista? Pues para mí la respuesta es facilísima, cada uno en su estilo hace una música maravillosa. Creo que los gustos deben ser complementarios, nunca excluyentes. ¿Por qué el que te guste algo tiene que significar que no te guste su contrario, si eso es exactamente lo que le hace ser lo que es? Por Dios, ¿de verdad que esos talibanes del rock no se aburren de escuchar todo el rato el mismo tipo de música? Qué coñazo, qué pereza, qué desidia. Pero vamos a Tom Waits, que es lo que importa. Cada vez que oiga a alguien decir esa gran mentira del rock según la cual a los viejos roqueros no se les puede exigir la misma chispa que tenían de jóvenes y que hay que conformarse con pequeños chispazos porque solo por eso merece la pena seguir escuchándolos, les voy a poner este disco de Tom Waits, en el que no solo mantiene la energía de sus años mozos, si es que los tuvo, sino que se muestra a la altura de sus mejores obras, o sea de mis favoritas: Swordfishtrombones, Rain Dogs y Bone Machine. En cuatro palabras: hu-mi-llan-te.



WYNTON MARSALIS & ERIC CLAPTON | PLAY THE BLUES
Nunca he sido un gran fan de Eric Clapton y, aunque conozco a Wynton Marsalis y admiro su virtuosismo, tampoco me considero lo que se dice un conocedor. Por otro lado, las reuniones de grandes leyendas de la música siempre me han parecido algo sospechosas, son como esas reuniones de viejas estrellas acabadas en las películas de catástrofes de los 70. La estrategia parece ser la de ver si entre varios son capaces de atraer una atención que ya no aspiran a generar por sí mismos. Por estos prejuicios tardé en escuchar este disco. De hecho, la primera vez que lo escuché fue de forma totalmente casual en la Fnac, y allí me convencí de que podía estar muy bien. Y es que la atracción no está simplemente en el nombre de estas dos grandes estrellas, sino en la sensacional banda que les secunda, que ofrece toda una lección del mejor jazz-blues en su vertiente más clásica y festiva. Así, canciones como Layla cobran nuevos bríos recurriendo a un estilo proveniente de un pasado remoto. Otra gran mentira del rock que cae por su propio peso: la de que las versiones originales siempre son mejores. El reencuentro con los orígenes acaba resultando refrescante. Curioso y conmovedor.



SR. CHINARRO | PRESIDENTE
Creo recordar que fue en una entrevista ofrecida con motivo de la promoción de este disco al programa Asuntos Propios de RNE donde Antonio Luque dijo que estaba tomando lecciones de canto y guitarra. Resulta admirable que el tipo con más prestigio del indie español todavía tenga ese nivel de autoexigencia y el deseo de reciclarse. Y lo cierto es que esas lecciones se notan en este y en los dos anteriores discos, ya que Luque cada vez canta mejor y en un tono más vivaz. Su tono de voz grave le venía que ni pintado para esas canciones oscuras y deprimentes del pasado, pero ahora que ha adoptado las maneras de un viejo trovador necesita más recursos para salir airoso cuando afronta canciones como “Un Final Feliz” o “Una Llamada A La Acción”, por ejemplo, que no requieren un taciturno recitado, sino una interpretación más enérgica y dramatizada. Quizá pierda algunos fans por haberse hecho más profesional, sonar más alegre y recurrir a géneros populares, pero ganará otros que sepan apreciar su coherente evolución hacia una serena madurez. Y qué decir de las letras, pues que sigue siendo uno de los mejores letristas del pop en castellano de todos los tiempos.




ARCTIC MONKEYS | SUCK IT AND SEE
Otros que pueden perder fans debido a su paso hacia la madurez. Quizá esto no resulte muy evidente en los primeros temas, pero a partir del octavo, “Reckless Serenade”, se hace patente que Alex Turner ha acabado imponiendo al resto de la banda su gusto por los viejos vinilos. Ya cuando les dieron el Premio Mercury por su primer disco, Whatever People say I am, that’s what I’m not, el líder de los de Sheffield dijo algo así: “manos arriba, le acaban de robar a Richard Hawley”. Hace tiempo que se viene hablando de un disco junto a su admirado paisano. En su proyecto paralelo The Last Shadow Puppets, junto a su amigo de toda la vida Miles Kane, ya ofrecía un descarado homenaje al pop británico de los años 60. Y en la banda sonora de la película inédita en España (otra más) Submarine (Richard Ayoade), que se ha publicado este mismo año, y que Alex Turner firma en solitario por primera vez, se presenta, a la manera de Hawley, como un viejo roquero de los años 50. Hace poco le pude ver en una entrevista con una estética a lo Teddy Boy, lo cual no resulta mucho de mi agrado, pero qué le vamos a hacer. Me hace gracia su falta de prejuicios y su facilidad para pasar de chico de barrio obrero británico a mod sesentero, roquero melenudo setentero y ahora rocker. Hay quien le puede achacar falta de personalidad, pero yo creo que eso solo denota una gran inquietud y una enorme cultura musical que se puede apreciar en la riqueza de texturas que son capaces de ofrecer estos chavales que empezaron siendo la gran promesa del pop británico del siglo XXI y ya forman parte de su historia, aunque todavía les queda una larga vida por delante. Creo que la edad media del grupo ronda los 25 años y ya han entregado 4 excelentes discos más los mencionados proyectos paralelos de su líder. No se veía tal generosidad creativa desde… ya ni me acuerdo.



JOHN WILLIAMS | LAS AVENTURAS DE TINTÍN: EL SECRETO DEL UNICORNIO
La única pega que se le podría poner a esta magnífica banda sonora es que le falta un temazo reconocible y tarareable a la altura de los que el maestro compuso para Indiana Jones o Star Wars, pero eso no impide que estemos ante una composición admirable en todos los sentidos, que se puede disfrutar independientemente de la película a poco que seas amante de la buena música. Hay momentos más relajados y jazzísticos para la comedia que se combinan a la perfección con cortes más tendentes al dramatismo, la acción y la épica, siempre con una riqueza musical y orquestal digna de uno de los grandes compositores y orquestadores (no siempre va unido) de todos los tiempos. Mi corte (¿se puede decir eso en los tiempos del MP3?) favorito es el que se puede escuchar en el vídeo que ven en la parte superior, el dedicado a Milú (Snowy), una pequeña gran pieza para piano y orquesta absolutamente deliciosa.



ALBERTO IGLESIAS | LA PIEL QUE HABITO
Según la Wikipedia, Alberto Iglesias ha ganado el Goya en 8 ocasiones. A veces he tenido la sensación de que los miembros de la academia le votaban más por inercia que por otra cosa, despreciando a otros grandes de la banda sonora patria como Roque Baños. Pero esta vez creo que estamos de verdad ante uno de sus mejores trabajos y su noveno Goya se lo tendrá más que merecido.  En los últimos años Iglesias está demostrando, además, su carácter camaleónico, aunque conservando siempre un estilo propio y reconocible, en la línea de otros maestros como Rota, Hermann, Morricone o Elfman. Esta rocambolesca historia de ciencia ficción, terror y amor ha obligado al autor de cabecera de Almodóvar a echar mano de todos sus recursos y a introducir algunos nuevos, como son unos estupendos arreglos electrónicos. En el vídeo pueden escuchar el hermanniano temazo central, una de las grandes aportaciones a la música de este año.



GIRLS | FATHER, SON, HOLLY GHOST
El primer álbum de Girls ya contaba con algunas canciones excelentes (escuchen "Laura" y díganme si no es una de las mejores canciones que han escuchado en su vida), pero se acababa diluyendo debido al excesivo amateurismo que impregnaba gran parte del disco. Esa sensación desaparece completamente en esta segunda entrega, tercera si tenemos en cuenta el también excelente EP Broken Dreams Club, donde ofrecen toda una lección de pop-rock clásico en la línea de Elvis Costello, John Lennon o Brian Wilson, tres de sus referentes más reconocibles. Escuchen como muestra la muy beatleómana "My Ma" que acompaña a este artículo.



ANNA CALVI | ANNA CALVI
Los grandes medios especializados han elegido Let England Shake de P.J. Harvey como el mejor disco del año. Yo lo he escuchado demasiado poco como para pronunciarme sobre él. Nunca he sido un gran fan de Polly Jean. Digamos que me gusta, pero no me apasiona. A veces tengo la sensación de que a muchos críticos les ciega ese halo de gran diva del rock (vamos, que les pone cachondos), con lo cual tienden a sobrevalorar su música. Menciono a la ex de Nick Cave (terminaron como el Rosario de la Aurora, por supuesto) porque Anna Calvi ha cometido el gran pecado de que su música recuerde a la intocable P.J. Querer parecerse a Dios es un pecado imperdonable, pero, para los que no pensamos que la autora de Rid Of Me sea una diosa intocable, el primer disco de la guapísima Anna Calvi es de lo más prometedor que nos ha llegado de la pérfida Albión el año pasado. Es una cantante con un potencial enorme, una excelente guitarrista y una compositora en formación, pero ya capaz de ofrecer temazos como el que pueden escuchar pinchando el play del vídeo.

OTROS DISCOS QUE MERECE LA PENA ESCUCHAR:

ANTÒNIA FONT | LAMPARETES

THE BLACK KEYS | EL CAMINO

WILCO | THE WHOLE LOVE

MANEL | 10 MILLES VER VEURE UNA BONA ARMADURA


Y UN PLACER CULPABLE:


BRITNEY SPEARS | FEMME FATALE

3 comentarios:

Licantropunk dijo...

Abres la lista con uno con el que no puedo menos que coincidir: "The Drums" que, como bien dices, recoge una estela musical del pasado pero sin embargo resulta innovador en el panorama musical moderno. "Sr. Chinarro" en su línea pero, ¿qué es eso de hacerse "más profesional"? ¿no será miedo a decir "más comercial"? Un poco sí, creo, pero no me importa lo más mínimo. "Artic Monkeys", otros de mis favoritos, me recuerdas que no he oído el disco completo. En cuanto a "Antònia Font" y "Wilco" han sido dos de mis descubrimientos del año pasado.
Voy a añadir "The news today" de Corizonas, por hacer ver que sé algo de música.
Saludos y a ver si te dejas leer un poco más.

Angelus dijo...

Yo también creo que "Bad as me" es de lo mejor de 2011. Saludos.

La gata con gafas dijo...

Pues coincido contigo en los Arctic Monkeys, y el giro retro, ques palpable a nivel sonoro y estético (esos tupes en los videoclips...). Si estos chicos siguen asi, pueden ser imparables. Además tuve la oportunidad de verles en directo y fue increible. Otros discos que me han gustado mucho este año pasado han sido Explode de The Gift, y Watch the throne de Kanye West y JayZ.
Te animo a que visites nuestro blog y que lo incluyas en tu lista si te gusta, aunque tengo que reconocer que Blade Runner siempre me ha aburrido...
Saludos
Un saludo